VIII Encuentro de Encajeras de Hondarribia 2026: una mañana de bolillos junto al Bidasoa
Hay mañanas que parecen hechas para escuchar el suave clic de los bolillos. El próximo domingo 18 de octubre de 2026, Hondarribia volverá a reunir a aficionadas y aficionados al encaje en el VIII Encuentro de Encajeras de Hondarribia, una cita organizada por Emeki elkartea con la colaboración del Ayuntamiento. El encuentro se celebrará de 10:00 a 14:00 en el frontón Jostaldi, un espacio amplio y cómodo en el que el público podrá acercarse a las mesas de trabajo y descubrir el encanto de esta artesanía viva.
Una mañana para mirar, aprender y compartir
Los encuentros de bolillos tienen algo especial: cada mesa cuenta una historia. Hay quien llega con una puntilla casi terminada, quien enseña una muestra recién empezada y quien aprovecha la mañana para resolver una duda sobre el dibujo, la tensión del hilo o el orden de los pares. En Hondarribia, las manos se convierten en la mejor explicación. Basta observar unos minutos para entender que un pequeño movimiento de cruz y vuelta puede transformar un puñado de hilos en una cenefa ligera, un motivo floral o una pieza pensada para acompañar una prenda.
La cita de Jostaldi alcanza su octava edición y mantiene el espíritu cercano que hace tan valiosos estos encuentros: reunirse sin prisas, saludar a otras encajeras y compartir trucos que normalmente pasan de una generación a otra. También es una buena ocasión para quienes sienten curiosidad y todavía no se han animado a sentarse ante un cojín. Ver el proceso en directo ayuda a perder el respeto a los materiales y permite apreciar que el encaje se aprende paso a paso, con paciencia y mucha observación.
El lenguaje de los bolillos
Para el visitante, uno de los atractivos será reconocer el vocabulario visual del encaje. Los alfileres marcan el camino, el picado ordena los puntos y los bolillos mantienen cada par preparado para entrar en la secuencia correcta. En una misma labor pueden convivir trenzas, arañas, hojas, ondas y pequeñas redes que dejan pasar la luz. La pieza crece de forma horizontal, casi como una línea dibujada con hilo, pero cada decisión influye en la siguiente.
Las encajeras también enseñan que no existe una única manera de trabajar. El grosor del hilo, el material de los bolillos y la forma del cojín cambian la respuesta de la labor. Un algodón fino ofrece una definición distinta a la del lino; una hebra con más cuerpo dibuja relieves más visibles; una tensión firme ayuda a conservar el dibujo, mientras que una mano demasiado apretada puede restarle ligereza. En un encuentro, estas diferencias se ven juntas y se convierten en una pequeña lección práctica.
Hondarribia, una escapada con sabor marinero
La visita puede completarse paseando por Hondarribia. El entorno del Bidasoa, las casas de colores del barrio de La Marina y el casco histórico invitan a prolongar la mañana con calma. Quien viaje en familia encontrará una actividad sencilla de compartir: mientras unas personas observan las labores, otras pueden descubrir las calles, las plazas y la tradición marinera de la ciudad. El frontón Jostaldi está en Biteri kalea, 22, una ubicación que conviene consultar con antelación junto con las indicaciones de acceso y aparcamiento.
El anuncio difundido por Emeki confirma el horario y el lugar del encuentro. Como ocurre con muchas reuniones de encajeras, los detalles sobre participación, mesas o inscripción pueden actualizarse en los días previos, por lo que es recomendable consultar a la asociación organizadora o al Ayuntamiento antes de emprender el viaje. Así se podrá disfrutar de la jornada con toda la información práctica y apoyar a quienes mantienen vivo este oficio.
Una tradición que se encuentra
El VIII Encuentro de Encajeras de Hondarribia recuerda que el bolillo no vive únicamente en los museos o en los cajones donde se guardan las piezas antiguas. Está en las manos que siguen practicando, en las personas que preguntan cómo se hace un punto y en las conversaciones que nacen alrededor de un cojín. Cada reunión suma aprendizaje, amistad y ganas de continuar.
Si te apetece acercarte, reserva la mañana del 18 de octubre, busca el frontón Jostaldi y déjate llevar por el sonido de la madera. Quizá vuelvas a casa con una nueva idea para tu próximo encaje, con una dirección apuntada en la agenda o, sencillamente, con la alegría de haber visto trabajar a otras manos. En Hondarribia, el otoño llegará acompañado de flores de hilo, pares bien ordenados y una invitación abierta a compartir la belleza de hacer las cosas despacio.
Fuentes: anuncio del encuentro de Emeki y registro público de Emeki Emakume Elkartea.

