Hay trabajos de encaje que invitan a acercarse un poco más: una figura con volumen, un remate diminuto, un hilo que dibuja algo que parecía imposible. El cartel del VI Encuentro Nacional de Encajeras de Bolillos de Don Benito, con sus figuras vestidas de encaje, despierta precisamente esa curiosidad.
La cita será el 21 de noviembre de 2026, a las 9:30, en FEVAL, en Don Benito, Badajoz. Una mañana de sábado que podemos reservar para compartir afición y, si apetece, convertir en una escapada por las Vegas Altas del Guadiana.
No hace falta llegar con una maleta llena de proyectos ni conocer todos los puntos. Acercarse al trabajo artesanal también consiste en mirar, escuchar y descubrir qué hay detrás de cada pieza. Para quienes ya hacen bolillos, será una ocasión para llevar esa conversación un poco más lejos.
Fecha, lugar y contacto para preparar el viaje
El cartel de la sexta edición anuncia FEVAL a las 9:30 y facilita el teléfono de información 619 653 133, M.ª Carmen López. Conviene contactar antes de viajar para conocer el procedimiento de participación y resolver cualquier duda práctica.
La imagen no detalla la hora de finalización, una cuota de inscripción ni un programa de comidas o talleres. Por eso, lo más prudente es consultar esos aspectos directamente y no organizar el resto del día suponiendo que estén incluidos. La hora indicada sirve como referencia de comienzo, no como duración completa de la actividad.
Si acudís varias personas desde una asociación, podéis reunir las preguntas y hacer una consulta conjunta: cómo inscribirse, qué material llevar y cómo organizar la llegada. Es una pequeña preparación que ayuda a disfrutar mucho más cuando llega el momento.
El encaje también puede salirse del plano
Las figuras que aparecen en el cartel ofrecen un punto de partida precioso para observar otras posibilidades del hilo. Más allá de los remates y las piezas planas, la imagen invita a pensar en volumen, color y pequeños detalles decorativos. Eso no significa que haya un taller específico anunciado: es la propia propuesta visual la que despierta ideas.
Durante una visita de este tipo, merece la pena fijarse en aquello que normalmente pasa desapercibido. ¿Cómo cambia una pieza al elegir otro color? ¿Qué efecto produce un hilo más fino? ¿Cómo se consigue que un motivo destaque? No siempre hace falta resolver todas las preguntas; a veces basta con volver a casa con ganas de experimentar.
Quienes viajen en familia pueden compartir ese juego de observación. Cada persona elige una pieza o un detalle que le guste y después explica su elección. Los niños suelen aportar miradas sorprendentes. Recordad pedir permiso para fotografiar y no tocar trabajos ni utensilios sin autorización.
Don Benito, entre la plaza y la memoria de los oficios
Después del encuentro, o en otro momento del fin de semana, el centro de Don Benito permite añadir un paseo cultural a la salida. La iglesia de Santiago Apóstol, en la Plaza de España, es una de las referencias patrimoniales de la ciudad. Acercarse a su entorno, contemplar el edificio y parar a tomar algo puede ser un comienzo agradable.
Un plan especialmente relacionado con el espíritu de las labores es el Museo Etnográfico. Situado en una antigua casa señorial, permite aproximarse a la vida cotidiana y a la cultura de las Vegas Altas antes de la industrialización. Esa mirada a los usos y los oficios dialoga muy bien con el interés por el trabajo hecho a mano.
Para una visita en familia, podéis buscar objetos cuya función ya no resulte evidente y pensar juntos cómo se utilizaban. Es una forma entretenida de comparar la vida de otras generaciones con la nuestra. Antes de ir, revisad los horarios y las condiciones de acceso del museo; la visita se organiza por separado y no figura incluida en el cartel del encuentro.
Una escapada cómoda, sin demasiados compromisos
FEVAL y los lugares del paseo urbano son referencias distintas, así que conviene preparar los desplazamientos y no dar por hecho que todo queda en el mismo entorno. Consultad el acceso concreto al recinto y las posibilidades de aparcamiento. Si dependéis del transporte público, comprobad los servicios del sábado y la hora de regreso.
Llevad calzado cómodo, una prenda para abrigaros al salir y la labor bien protegida. Para comer en grupo, acordar un presupuesto y reservar con antelación suele ser más sencillo que decidirlo cuando todos tienen hambre. No es necesario llenar la tarde: un paseo breve y una sobremesa tranquila también forman parte de una buena excursión.
El 21 de noviembre puede ser un bonito momento para hacer una pausa y compartir lo que nos gusta. Desde El Mundillo de Eva os invitamos a guardar la fecha de Don Benito, consultar los detalles de participación y acercaros con curiosidad. Quizá regreséis con una idea nueva; quizá con una conversación que recordar. Las dos cosas merecen el viaje.

