Fremont 2026: cuatro martes para descubrir Flandes y Binche
Este noviembre, The Lace Museum invita a viajar hasta los grandes encajes de Bélgica sin salir de casa. Su curso en línea Beginning Flanders propone cuatro mañanas de estudio para comprender el delicado fondo de cinco agujeros de Flandes y acercarse después a la riqueza de Binche, con sus pequeños copos de nieve y sus líneas llenas de movimiento.
Cuatro martes para mirar el encaje de otra manera
El programa se desarrolla los martes 3, 10 y 24 de noviembre y el 1 de diciembre de 2026. Cada sesión dura tres horas, de 9:00 a 12:00 según el horario del Pacífico estadounidense. En España peninsular corresponde a la tarde, aunque conviene comprobar la diferencia horaria antes de conectarse, pues el cambio estacional no sucede el mismo día en todos los países.
La primera clase coincide con el comienzo del curso, pero todavía quedan tres encuentros en el calendario. Quien descubra ahora la convocatoria debe consultar directamente con el museo si sigue siendo posible incorporarse. Al tratarse de una formación con seguimiento y trabajo progresivo, no conviene dar por supuesta la disponibilidad de plazas.
Del Torchon a la malla de cinco agujeros
El curso tiene nivel intermedio y exige un conocimiento sólido de Torchon. No es una iniciación a los cruces y vueltas, sino un paso hacia estructuras más finas que obligan a leer el picado con atención, mantener muchas parejas ordenadas y controlar la tensión en una malla delicada.
El encaje de Flandes se reconoce por su característico fondo de cinco agujeros. Esa red crea un campo ligero y regular sobre el que los motivos parecen flotar. Aprenderla proporciona una base útil para adentrarse en otros encajes belgas, especialmente Binche. La profesora no parte de cero: espera que las participantes puedan trabajar Torchon con seguridad y estén preparadas para observar cómo cambia la lógica del fondo.
Binche y sus pequeños copos de nieve
Binche reúne elementos relacionados con Flandes, París y Valenciennes. Es célebre por sus fondos de aspecto nevado y por la manera fluida en que los elementos recorren la superficie. A primera vista, una pieza puede parecer una nube de detalles; cuando se estudia despacio, aparecen familias de cruces, zonas de mayor densidad y diminutas figuras que organizan la luz.
Ese paso de Flandes a Binche convierte el curso en algo más que el aprendizaje de un punto aislado. Permite entender cómo una encajera aprovecha recursos conocidos para construir otro lenguaje. El fondo sostiene el dibujo, pero también participa en él: separa, acompaña y crea ritmo entre las formas.
Una profesora al otro lado de la pantalla
La formación está impartida por Kathy Kauffmann. The Lace Museum organiza la clase en formato virtual, de modo que alumnas de diferentes lugares pueden compartir el mismo mundillo sin viajar hasta Fremont, California. Para seguir las demostraciones se requiere una segunda cámara, además del dispositivo principal. Así, la profesora puede ver de cerca la labor y ayudar a detectar una pareja cambiada o una tensión desigual.
Este detalle técnico tiene mucho sentido en los bolillos. Una explicación verbal puede indicar el movimiento, pero la posición real de los hilos cuenta otra parte de la historia. Mostrar la almohadilla desde arriba permite recibir indicaciones concretas y acerca la enseñanza en línea a la conversación que tendríamos alrededor de una mesa.
Materiales, precio y preparación
La matrícula cuesta 120 dólares. El museo facilita una lista de materiales que cada participante debe preparar antes de comenzar. También exige la segunda cámara y recomienda llegar con soltura en Torchon, porque el tiempo de clase se dedica a las técnicas belgas y no a repasar los fundamentos.
Antes de inscribirse conviene revisar el huso horario, la conexión a internet, la colocación de las cámaras y el espacio de trabajo. Una lámpara dirigida hacia el mundillo, sin producir sombras fuertes, ayuda a que la profesora distinga los hilos. También es útil tener los bolillos separados y el material al alcance para no perder el hilo de la demostración.
Un viaje a Bélgica hecho con hilo
Estudiar Flandes y Binche es acercarse a una tradición que convirtió la precisión en ligereza. Cada pequeño agujero y cada figura nevada nacen de movimientos pacientes, pero el resultado parece casi ingrávido. La pantalla elimina la distancia geográfica, no la concentración que exige la labor.
Este curso ofrece una hermosa oportunidad para las encajeras que ya dominan Torchon y desean ampliar su vocabulario. Cuatro martes, una almohadilla bien iluminada y muchas parejas de bolillos pueden bastar para abrir una puerta hacia dos de los encajes más delicados de Bélgica.

