Gimp o cordonnet: el hilo que dibuja los contornos del encaje
En algunos encajes de bolillos, una flor parece dibujada con un lápiz más oscuro o más grueso que el resto de la labor. Ese contorno no es una ilusión: lo forma un hilo especial conocido como gimp o cordonnet. Mientras la malla crea aire y los puntos tupidos llenan los pétalos, este hilo recorre los bordes y ayuda a que el motivo se lea con claridad.
Un hilo que no quiere pasar desapercibido
El glosario de términos del Powerhouse Museum define el gimp como un hilo grueso, o un conjunto de hilos, empleado para destacar el borde de un motivo, una zona interior o, en ocasiones, el dibujo completo. Puede avanzar solo o formar parte de un par. Su misión principal no es rellenar una superficie, sino marcar una ruta visible dentro del encaje.
La diferencia de grosor crea contraste sin necesidad de cambiar de color. En una pieza blanca, el contorno proyecta una sombra mínima y separa la flor del fondo. En labores de seda negra o de hilos teñidos, puede jugar también con el brillo y la textura. Es un recurso sencillo de describir, pero decisivo cuando el diseño contiene muchos elementos pequeños o una red muy ligera.
Cómo viaja por el dibujo
El hilo de contorno se carga en su propio bolillo y avanza siguiendo la línea señalada en el picado. Los pares que construyen la malla o el motivo lo sujetan a medida que se cruzan con él. Así puede doblarse alrededor de una hoja, entrar en una curva y salir hacia el siguiente pétalo sin tener que tejer una franja ancha.
Para que el recorrido quede limpio, la tensión importa mucho. Si el hilo grueso queda demasiado flojo, forma ondas y pierde la silueta; si se estira con exceso, puede encoger el encaje o endurecer una curva. También conviene elegir un grosor proporcionado: debe distinguirse de los hilos finos, pero no ocultar los puntos que pretende enmarcar.
El perfil característico de Malinas
Uno de los ejemplos más conocidos aparece en el encaje de Malinas o Mechlin. Esta tradición flamenca combina motivos trabajados en punto de tela con una malla hexagonal muy fina. El Powerhouse conserva una muestra en la que las zonas tupidas están rodeadas por un cordonnet; su ficha explica que ese hilo grueso recibe precisamente el nombre de gimp.
Malinas fue un encaje importante desde comienzos del siglo XVIII hasta finales del XIX. Su ligereza hizo que se considerara especialmente apropiado para prendas de verano, mientras los encajes de aguja más firmes se asociaban a estaciones frías. El contorno ayudaba a que las flores no se perdieran sobre aquel fondo delicado: era como colocar un marco alrededor de cada pequeño dibujo.
De Bucks Point a los encajes de Bruselas
El mismo principio aparece en otras familias. En Bucks Point, el hilo más grueso serpentea por la malla y perfila motivos florales. El National Museum of American History describe un puño de estilo Regency Point en el que el gimp recorre el interior de los motivos. En piezas de Bruselas puede separar pétalos y hojas o reforzar el encuentro entre zonas de distinta densidad.
Los nombres no siempre se usan del mismo modo. Cordonnet suele aludir al cordón que perfila un diseño, y gimp es el término habitual en muchos manuales de bolillos. En encaje de aguja existe también un cordonnet construido con puntadas y relieve. Por eso, al estudiar una pieza, conviene atender tanto a la palabra de la ficha como a la técnica concreta: un contorno puede parecer parecido y haberse realizado de manera diferente.
Cómo reconocerlo al mirar un encaje
La mejor pista es seguir con la vista una línea continua más gruesa que los hilos de la red. En la tira flamenca del siglo XVIII conservada por el Metropolitan Museum of Art, las curvas densas se destacan sobre grandes espacios abiertos. Acercarse a la imagen permite observar cómo un cambio de peso visual organiza la repetición del dibujo, aunque todo esté realizado en el mismo tono claro.
No hay que confundir ese perfil con una trenza, una cinta o el pie que sirve para coser la puntilla a la tela. La trenza se construye entrelazando varios hilos y suele ser parte estructural; el pie ocupa el borde de unión; el gimp, en cambio, acompaña el motivo y actúa como su línea de dibujo.
El lápiz escondido entre los bolillos
Este hilo demuestra que la belleza del encaje no depende únicamente de acumular puntos difíciles. A veces basta con variar el grosor para guiar la mirada y dar profundidad. Una flor se reconoce antes, una curva gana energía y una malla ligera deja de parecer uniforme.
Cuando encontremos una puntilla antigua, podemos jugar a buscar ese camino. Si una línea rodea las hojas, enlaza los tallos y vuelve a desaparecer entre la red, probablemente estamos siguiendo el gimp: el pequeño lápiz de hilo con el que la encajera dibuja dentro del propio encaje.
