Concurso OIDFA Lanzarote 2027: encaje, César Manrique y paisaje
¿Qué ocurre cuando el encaje mira hacia un paisaje volcánico? Esa es la pregunta que propone el Concurso OIDFA Lanzarote 2027, una convocatoria internacional que invita a crear una obra inspirada en César Manrique, el arte y el medio ambiente. La propuesta forma parte del Congreso Mundial de OIDFA que se celebrará en Lanzarote y busca que las manos de las encajeras dialoguen con una isla de lava, viento y mar. También es una oportunidad para que la tradición encuentre formas nuevas de conversar con el paisaje.
Una idea para viajar del papel al hilo
Las bases publicadas por OIDFA Spain dejan libertad en el estilo, la técnica y las dimensiones. También reciben con interés los trabajos de técnica mixta. Esa amplitud permite participar con bolillos, aguja o una combinación de recursos, siempre que la obra conserve una relación clara con el tema y con el lenguaje personal de quien la realiza.
La convocatoria no pide representar un paisaje como si fuera una postal. Puede bastar una textura que recuerde la piedra volcánica, una composición inspirada en las formas orgánicas de Manrique o una reflexión sobre la convivencia entre arquitectura y naturaleza. El encaje ofrece muchas maneras de hablar de ese equilibrio: una red ligera para sugerir el aire, un borde oscuro para recordar la lava o un vacío amplio que deje entrar la luz.
El plazo empieza antes de sacar los bolillos
Quienes quieran participar deben enviar la ficha con la idea del proyecto antes del 30 de octubre de 2026. El trabajo terminado tendrá que llegar antes del 1 de marzo de 2027 a la dirección del Cabildo de Lanzarote en Arrecife. Las bases piden proteger bien la pieza, evitar los marcos de cristal y añadir un sobre con los datos de la autora o del autor, la dirección de devolución y una fotografía que permita identificarla.
Este calendario obliga a trabajar con calma. Primero se piensa el tema, después se prueba la escala y finalmente se decide qué materiales pueden contar mejor la idea. En el encaje, una buena intención necesita convertirse en una secuencia de cruces, vueltas, uniones y tensiones. El tiempo de preparación forma parte de la obra, aunque no aparezca en la vitrina.
Un jurado con miradas distintas
Las obras serán valoradas por un jurado internacional compuesto por encajeras, artistas de otras disciplinas y representantes de las instituciones. Esa mezcla puede enriquecer la lectura de cada pieza. Una especialista en técnica se fijará en la construcción y la precisión; una artista quizá atienda más al ritmo, la materia o la relación entre el volumen y el espacio.
Todas las obras participantes se expondrán durante el Congreso OIDFA Lanzarote 2027. El programa del congreso incluye exposiciones, conferencias, cursos y un desfile de moda y joyería con encaje. La pieza que nazca para el concurso podrá encontrarse así junto a trabajos, artesanas y visitantes llegados de distintos países.
La huella de César Manrique
La convocatoria propone acercarse a la figura de César Manrique Cabrera, artista nacido en Arrecife en 1919. Su obra es una referencia inevitable cuando se piensa en Lanzarote: casas blancas, formas curvas, piedra negra, jardines y espacios que buscan convivir con el terreno en lugar de borrarlo.
Para una encajera, esa mirada puede traducirse en decisiones muy concretas. ¿Qué ocurre si una red deja zonas de silencio alrededor de un motivo? ¿Cómo se comporta un hilo metálico junto a una fibra mate? ¿Puede un borde irregular recordar el perfil de una colada de lava? El concurso no ofrece una respuesta única; abre un territorio para que cada participante encuentre la suya.
Una isla para aprender mirando
El congreso también anuncia actividades dedicadas a la Roseta de Canarias, el calado y otras tradiciones textiles de las islas. Visitar Lanzarote durante esas jornadas permitirá conocer técnicas locales y comprobar que el encaje no vive aislado: conversa con la cestería, la arquitectura, la moda y la artesanía cotidiana.
Participar o contemplar las obras será una forma de viajar con los ojos atentos. Una pieza pequeña puede guardar la memoria de una montaña, el dibujo de una sombra o el color de una tarde junto al Atlántico. En Lanzarote, el hilo encontrará un paisaje distinto y el paisaje recibirá una nueva manera de ser contado.

