Una labor compartida da para mucho: resolver una duda, reencontrar a una amiga o descubrir que aquel hilo que no sabíamos cómo utilizar sí tenía su proyecto esperando. El domingo 8 de noviembre de 2026, el 10.º Encuentro de Bolillos y Multilabores de Navatejera nos invita a celebrar precisamente eso, el placer de hacer y compartir.
La cita será en el Polideportivo de Navatejera, en León. El cartel anuncia la organización del Ayuntamiento de Villaquilambre, a través de Cultura, y la colaboración de la Asociación Boliller@s Leones@s. Diez ediciones dan una buena razón para señalar el día en la agenda y preparar una escapada con la artesanía como punto de partida.
Y hay un aliciente para quienes viajen acompañados: la cercanía de León permite combinar el encuentro con un paseo urbano, una visita cultural o una comida tranquila. Cada familia puede elegir su propio ritmo.
Los datos para organizar la visita
El cartel difundido por La Bolillería facilita dos contactos para información e inscripciones: Mariví, 605 788 390, y Merce, 620 098 516. Son la referencia más útil para consultar la participación y resolver cuestiones antes de preparar el viaje.
La imagen no concreta el horario ni una cuota, por lo que conviene confirmarlos directamente. Lo mismo ocurre con la posible participación de grupos, las necesidades de material o el acceso como acompañante. Una llamada a tiempo evita organizar el día a partir de suposiciones.
Si vas a trabajar en tu labor, lleva los útiles habituales bien recogidos y piensa en un proyecto que puedas transportar con comodidad. Tener a mano unas gafas si las necesitas, una bolsita para los pequeños accesorios y una muestra del hilo facilita mucho la jornada. Para asuntos como mesas, sillas o iluminación adicional, pregunta primero qué condiciones ofrece la organización.
El gusto de encontrarse entre labores
El nombre del encuentro abre la puerta tanto a los bolillos como a otras labores. Esa variedad resulta especialmente estimulante: una combinación de colores vista en una técnica puede inspirarnos en otra, y una conversación sobre acabados puede acabar convirtiéndose en el comienzo de un nuevo proyecto.
No hace falta dominar el encaje para disfrutar de una visita de este tipo. Mirar con atención, preguntar con respeto y escuchar cómo se ha resuelto un detalle ayuda a valorar el tiempo que hay detrás de cada pieza. Si deseas hacer fotografías, pide permiso antes, especialmente cuando aparezcan personas o patrones de trabajo.
Con los más pequeños puede funcionar una propuesta muy sencilla: elegir el dibujo que más les guste y explicar por qué. A veces se fijan en detalles que a los adultos se nos habían escapado. Alternar ese rato de observación con descansos hará que la salida sea agradable para todos.
Navatejera también guarda historias bajo sus mosaicos
Antes de lanzarse a recorrer la capital, merece la pena conocer una referencia del propio destino: la villa romana de Navatejera. Sus restos, entre los que destacan mosaicos y un conjunto termal, hablan de una vida cotidiana muy anterior a la nuestra.
Los motivos geométricos y vegetales de los mosaicos ofrecen una conexión bonita con el mundo de las labores. Podemos jugar a imaginar cómo trasladar una repetición o una forma a un bordado, sin necesidad de convertir el paseo en una lección de historia. Eso sí, consulta previamente las condiciones de acceso: la existencia del yacimiento no garantiza que su interior pueda visitarse el día del encuentro.
Una escapada que puede continuar en León
Si os apetece alargar el plan, León ofrece varias visitas culturales que pueden elegirse sin intentar abarcarlo todo. La catedral, con sus vidrieras, es una opción especialmente atractiva para quienes disfrutan del color y de los detalles. Otra posibilidad es acercarse a Casa Botines y contemplar su arquitectura, vinculada a Gaudí.
En una salida familiar, un recorrido breve por el centro y una parada para tomar algo pueden ser suficientes. Si preferís entrar en un monumento o museo, revisad sus horarios dominicales y las condiciones de visita. Conviene escoger una actividad principal y dejar el resto como posibilidad, especialmente si el encuentro ya ocupa buena parte del día.
Para desplazarse entre Navatejera y la capital, compara las opciones disponibles en las fechas del viaje. No des por supuesto que el servicio de transporte de un domingo coincide con el de entre semana; comprueba la ida y la vuelta antes de salir.
Noviembre, con tiempo para disfrutar
Una prenda de abrigo y calzado cómodo serán buenas elecciones para los paseos. También ayuda llevar la labor protegida y consultar la previsión meteorológica poco antes de viajar. Si compartís coche, repartid el espacio del equipaje de modo que almohadillas, bastidores y cajas lleguen sin golpes.
En El Mundillo de Eva nos quedamos con la idea más sencilla de esta propuesta: regalarse un domingo para compartir lo que nos gusta. El 8 de noviembre, Navatejera puede ser el punto de encuentro entre una afición de siempre y las ganas de descubrir algo nuevo.

