34.ª Trobada de Puntaires de Vilanova i la Geltrú 2026
El domingo 15 de noviembre, Vilanova i la Geltrú volverá a llenar una de sus plazas de bolillos, hilos y conversaciones. La 34.ª Trobada de Puntaires se celebrará de 10:00 a 13:00 en la plaza de Enric Cristòfol Ricart, dentro del ambiente festivo de la Fira de Novembre. Será una mañana para ver trabajar de cerca a encajeras llegadas de distintos puntos de Cataluña y para recordar que esta artesanía sigue viva cuando sale a la calle y se comparte.
Una cita con más de tres décadas de historia
Alcanzar la edición número 34 habla de una reunión asentada en el calendario local. El Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, organizador del encuentro, presenta la jornada como una concentración de grupos y escuelas de encaje de toda Cataluña. Su propósito es sencillo y valioso: dar a conocer el arte de hacer puntas de cojín y facilitar que el público pueda aprender cómo se construyen.
Quien se acerque encontrará una imagen que nunca pierde su encanto. Sobre cada mundillo, los alfileres señalan el camino, los bolillos cambian de mano con un ritmo propio y el hilo va formando fondos, trenzas y motivos. Desde fuera puede parecer un movimiento vertiginoso; al detenerse un momento se descubre que cada cruce responde a una decisión y que la pieza crece con paciencia, orden y mucha práctica.
Fecha, horario y lugar
- Domingo 15 de noviembre de 2026.
- De 10:00 a 13:00.
- Plaza de Enric Cristòfol Ricart, Vilanova i la Geltrú.
- Visita gratuita.
La actividad se concentra durante la mañana, de modo que conviene llegar con tiempo para pasear entre los grupos y observar distintas maneras de colocar el trabajo. La plaza ofrece un marco cercano, pensado para mirar sin prisas y conversar con quienes mantienen la tradición. Como ocurre en los buenos encuentros, una misma técnica puede mostrar acentos distintos según la escuela, la comarca o el tipo de labor elegido.
Una escuela al aire libre
Estas reuniones tienen algo de taller colectivo. No hace falta saber encaje para disfrutarlas: basta con seguir el recorrido de un par de bolillos, fijarse en la función de los alfileres o preguntar por el dibujo que está naciendo. Para quien ya practica, son una oportunidad de comparar soluciones, descubrir materiales y reencontrarse con compañeras. Para niñas, niños y visitantes curiosos, pueden ser el primer contacto con un oficio que a menudo se aprende dentro de asociaciones y escuelas.
También es una buena ocasión para apreciar el tiempo contenido en cada puntilla. El encaje de bolillos no aparece de golpe. Se forma por pequeñas repeticiones, avances cortos y correcciones cuidadosas. Verlo en directo ayuda a entender por qué una labor hecha a mano tiene personalidad propia y por qué cada pieza guarda algo del gesto de quien la realizó.
Bolillos en una ciudad abierta al Mediterráneo
Vilanova i la Geltrú suma a la mañana encajera el atractivo de una ciudad muy ligada al mar. La web municipal recuerda que sus playas, museos y patrimonio forman parte esencial de la vida local. El Espai Far, por ejemplo, reúne memoria marinera en el faro de Sant Cristòfol, mientras que el centro conserva plazas y calles agradables para prolongar el paseo después del encuentro.
La cercanía del Mediterráneo aporta un marco luminoso a una tradición textil que también sabe adaptarse. Puntillas para ropa y ajuar conviven hoy con complementos, decoración y propuestas contemporáneas. Esa capacidad de cambiar sin perder la técnica explica que las trobades sigan reuniendo a generaciones diferentes.
Un domingo para mirar, preguntar y compartir
La 34.ª Trobada de Puntaires invita a acercarse al encaje desde la curiosidad. No se trata solo de contemplar piezas terminadas, sino de asistir al momento en que el hilo se convierte en dibujo. El sonido de los bolillos, la concentración alrededor de los cojines y las charlas entre mesas crean una escena familiar que resume muy bien el espíritu de estos encuentros.
Si estáis cerca de Vilanova i la Geltrú el 15 de noviembre, reservad la mañana. La plaza de Enric Cristòfol Ricart será un pequeño mapa de escuelas, estilos y experiencias compartidas. La entrada es libre y el mejor equipaje será traer tiempo y ganas de preguntar. Y quizá, entre cruces y vueltas, alguien descubra las ganas de sentarse ante un mundillo por primera vez.

